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| El porfiriato y el imperialismo |

Porfiriato, periodo de la historia de México comprendido entre 1876 y 1911
en el que el general Porfirio Díaz, que ejercía una dictadura modernizadora,
gobernó en México y propició un gran crecimiento económico del país.
Díaz, que derrocó a Sebastián Lerdo de Tejada, continuó la reforma liberal y
anticlerical de Benito Juárez, restauró el orden e implantó la paz interior,
atrayendo a los personajes más importantes e influyentes y consolidando un
sistema que se basaba en las relaciones personales y en la fuerza militar.
No obstante, bajo su gobierno estallaron numerosos conflictos. Jugaron un
importante papel en la dictadura porfiriana un grupo de intelectuales y
profesionales, los llamados científicos, que veían el porfiriato como
instrumento necesario para la modernización y la democracia. El gobierno de
Díaz, mezcla de progresismo y conservadurismo estuvo lleno de
contradicciones. Aunque su lema era "sufragio efectivo, no reelección",
llegó a ser reelegido en siete ocasiones, abandonó muchas de sus propuestas
iniciales y obtuvo el apoyo de la Iglesia y los terratenientes.
Bajo la dictadura porfiriana México consiguió un importante progreso
económico, apoyado en gran medida por el alto crecimiento de población que
experimentó el país en esas décadas. Aumentaron los latifundios a costa de
las tierras de las comunidades indígenas, la desamortización de los bienes
eclesiásticos y las tierras baldías. Con las grandes propiedades, la
agricultura se orientó a la exportación y creció espectacularmente, sobre
todo en la producción de henequén, café, cacao, hule y chicle. Se favoreció
la llegada e inversión de capital extranjero. El Estado no intervenía en los
conflictos obreros, dejando libertad de acción a los patronos. Se pagaban
salarios bajos, lo que evitaba la llegada de inmigrantes y favorecía el
empleo de mano de obra nacional y una alta rentabilidad. Y con ese capital
extranjero se financiaba el programa de progreso, la construcción y
expansión de la red de ferrocarriles concedidos a las compañías extranjeras
y el desarrollo de la minería de plata.
En los primeros años del siglo XX el gobierno de Porfirio Díaz se fue
debilitando, tenía poca credibilidad y muchos opositores. Se recrudecieron
los actos de represalia contra campesinos y trabajadores, como las matanzas
de Río Blanco (1905) y Cananea (1906) y poco después el Partido Liberal
Mexicano, bajo el liderazgo de los hermanos Flores Magón, publicaba un
manifiesto de 28 puntos, considerando como el antecedente inmediato del
levantamiento popular. En 1908, Francisco Ignacio Madero, hijo de un rico
industrial y latifundista, publicó un libro que pronto se hizo famoso, La
sucesión presidencial en 1910, en el que condenaba el militarismo, rendía
culto a la Constitución de 1857 y llamaba a la ciudadanía a organizarse de
cara a las próximas elecciones políticas. Madero organizó el Partido
Antirreeleccionista, se entrevistó con Díaz y tras las elecciones, que
volvió a ganar fraudulentamente el dictador, en julio de 1910 lanzó el
llamado Plan de San Luis, en el que se reivindicaban, entre otras cosas, la
devolución de las tierras a los campesinos y el "sufragio efectivo, no
reelección", tan esgrimido por el propio Díaz en época anterior.
El 20 de noviembre de 1910, siguiendo la llamada de Madero, se iniciaba la
Revolución Mexicana, que acabaría con el porfiriato, después de un breve
pero intenso enfrentamiento político y militar. El 25 de mayo de 1911 la
Cámara de Diputados recibió la renuncia formal a la presidencia de la
República del general Porfirio Díaz. Esa misma noche salía rumbo a Veracruz,
donde se embarcó con destino a Europa.
EL
PORFIRIATO
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En 1876 llegaron a
Yucatán noticias sobre el plan de tuxtepec, enarbolado por el coronel,
Porfirio Díaz contra la reelección de lerdo de tejada, en febrero, el
coronel Teodosio Canto tomo la ermita de Mérida, el gobernador Eligió
Ancona cedió el cargo al jefe de armas, General Guillermo Palomino
quien enterado de que Díaz había tomado México, suspendió la
persecución de los sublevados. A estos se unió el Coronel Francisco
Cantón y ocupo Mérida el 24 de diciembre.
Con la adhesión al plan
de tuxtepec, Cantón y Canto lograron incorporarse a las filas
liberales y el perdón por su anterior participación en el imperio y
por sus frecuentes levantamientos en favor de los conservadores. Para
terminar el periodo gubernamental fue nombrado gobernador Don José
María Iturralde y Larva. |
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El porfiriato se caracterizo
en Yucatán por, auge de la industria henequera en el noroeste del estado y
el repunte del cultivo de caña de azúcar en el sur y oriente, el desarrollo
de la red ferrocarrilera..
El fin de la guerra de castas
y la perdida del territorio de Quintana Roo. Durante ese periodo, los
gobernantes Yucatecos mantuvieron excelentes relaciones políticas con la
dictadura.
El 5 de Mayo de 1882, la
empresa del ferrocarril, Mérida –Valladolid, jefaturada por el general,
francisco cantón, clavo el primer riel de su vía. Durante el gobierno del
general PALOMINO (1886-89). Se inauguro el tramo Tixcocob-Motul y su ramal a
progreso, el cual partió conkal. Así mismo, empezaron a funcionar las líneas
telegráficas a Temax, Campeche, Espita, y Tizimin.
Entre 1894-98 fue gobernador
el licenciado Carlos Peón Machado, quien intento ser reelecto para el
siguiente periodo postulado por la CONVENCION DEMOCRATICA YUCATECA. A ello
se opuso el GRAN CLUB CENTRAL LIBERAL PORFIRISTA ANTIRREELECIONISTA.
Encabezado por el licenciado Alfonso Cámara y Cámara que se propuso como
candidato al general Francisco Cantón. Este gobernó entre 1898 y 1902.
Entonces llego a Yucatán el general, Ignacio A. Bravo con dos batallones
federales y un escuadrón de caballería, estas tropas lograron recuperar
Bacalar y tomar Chan Santa Cruz, dando fin a la guerra de castas.
Entre 1902 y 1906 gobernó el
licenciado e ingeniero Olegario Molina cuyo periodo se distinguió por, la
creación del territorio de Quintana Roo en acuerdo con el gobierno federal,
proyecto al que se opuso el general Cantón, por el control que al gobernador
y su grupo político ejercieron sobre el financiamiento y comercialización
del henequen y sobre los ferrocarriles, por la modificación del Articulo 5
de la constitución política de Yucatán con el fin de que Molina pudiera
extender su mandato a otro periodo.
En 1906 Porfirio Díaz visito
Yucatán y en 1907 nombro a Molina ministro de fomento quedando la
gubernatura local a manos de Enrique Muñoz Aristegui.
A principios del siglo XX, mientras en la
zona henequera los pueblos perdían los ejidos que habían sido lotificados y
entregados en propiedad privada, en el oriente los campesinos conservaron
gran parte de sus tierras. En 1910, cuando las haciendas estaban en auge y
habían incrementado notablemente su numero de habitantes, en el partido de
Valladolid solamente albergaban un 19% de la población, el 81% restante se
distribuía en la ciudad cabecera. 25 pueblos, 198 ranchos, y 30 parajes.
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