La
empresa nació para atender las necesidades de la sociedad, creando satisfactores
a cambio de una retribución que compensará el riesgo, los esfuerzos
y las inversiones de los empresarios. La empresa al estar formada
de hombres alcanza la categoría de un ente social con características
y vida propia, que favorece el progreso humano como finalidad principal
al permitir en su seno la autorrealización de sus integrantes y al influir
directamente en el avance económico del medio social en el que actúa.
En la vida de toda empresa
el factor humano es decisivo. La administración establece los
fundamentos para lograr armonizar los numerosos y en ocasiones divergentes
intereses de sus miembros: accionistas, directivos, empleados, trabajadores
y consumidores.