En términos sencillos, entendemos por desarrollo de un país
el avance y crecimiento económico y social como resultado del
esfuerzo productivo de sus habitantes.
Los derechos de los niños
dicen que sin importar la edad, el lugar donde se nazca, el sexo y el
color de la piel, la educación es para todos. La educación
es importante porque lo que aprendemos en la escuela nos ayuda a conocer
todo lo que nos rodea.
La educación que
se imparte en México por parte del gobierno es gratuita, obligatoria
y busca favorecer la cultura general de los niños que la reciben,
al mismo tiempo que permitirles desarrollar sus aptitudes y habilidades
individuales, su sentido de responsabilidad para llegar a ser un miembro
útil para la sociedad. Todos los niños mexicanos deben
recibir educación. En la escuela tenemos obligaciones y derechos.E
México, para lograr
su situación actual, ha tenido que elevar con esfuerzos su nivel
de productividad económica, bienestar social y calidad en sus
bienes y servicios, con el propósito de mejorar sus condiciones
de vida. El desarrollo que hemos alcanzado es resultado del trabajo
de los mexicanos y cuanto mejor preparados estamos, éste se realiza
cada vez con mayor calidad. A esto obedece el actual impulso a la educación
en todos sus niveles, con el que se buscan mejores perspectivas para
nuestro pueblo.
Todos los mexicanos debemos
estar muy conscientes de la importancia que tiene el educarnos, el adquirir
conocimientos que nos permitan estar actualizados en lo referente a
los avances técnicos, científicos, económicos,
políticos y sociales, lo que nos permitirá vivir cada
vez mejor.
El derecho a la educación
se ha democratizado cada vez más. Jóvenes, hombres y mujeres,
acuden a las aulas de todos los niveles educativos, sin más obstáculo
que su capacidad y dedicación.
Actualmente, a nadie sorprende
encontrarse con mujeres incursionando en áreas de la ciencia
y la tecnología; por ejemplo: ingeniería, aeronáutica,
química, o quienes han obtenido grados académicos, como
doctorado y maestría.
Sin embargo, pese al avance
en este terreno, se han dado otro tipo de dificultades; por ejemplo:
los niveles de educación que hoy exige el mercado de trabajo
no se limitan a un determinado grado escolar. Basta con observar cualquier
sección de empleos donde además de cumplir con cierta
preparación académica, es indispensable tener conocimientos
de computación, saber otro idioma o manejar equipo cada vez más
especializado.
Esta nueva realidad implica
la participación de las autoridades para que la educación
que provee el Estado se adecue a estas necesidades. De hecho, la dependencia
tecnológica respecto del extranjero, ha sido un factor limitante
en su desarrollo económico. La educación no puede estar
ajena a este fenómeno, pues se requieren nuevos y mejores planes
de estudios, enfocados a resolver las necesidades del país y
a formar un nuevo tipo de estudiantes, con mayores capacidades y herramientas
tecnológicas que les permitan llegar aspirar a un mejor futuro.
Los niños de todas
las épocas no siempre han ido a la escuela. Eso es un adelanto
reciente; fue apenas en el siglo XVIII cuando comenzaron a haber más
escuelas públicas y cobró fuerza la idea de que todo el
pueblo debía recibir instrucción. Durante mucho tiempo
sólo unas cuantas personas aprendían a leer y escribir.
Actualmente, la educación es un derecho para todos. Sin educación,
nos perderíamos de muchas cosas importantes e interesantes; nos
quedaríamos encerrados y tristes, como una semilla que no puede
crecer. Nuestra Constitución, en su artículo 3º,
incluye el derecho a la educación.
México firmó
la Convención de los Derechos del Niño en 1989, en la
cual se establece el derecho a la educación; sin embargo, por
distintas causas, este ideal no siempre se hace realidad. Por ejemplo,
de cada 100 niños y niñas que comienzan la primaria en
nuestro país sólo 52 la terminan.
Los antiguos pueblos mesoamericanos
daban gran importancia a la educación de niños y niñas.
Para los aztecas la educación era un bien muy valioso. Tenían
dos tipos de escuelas: el tepochcalli donde estudiaban los hijos de
las familias de los barrios; y el calmécac, en el cual recibían
educación los hijos de los nobles. Con el paso de los años
la forma de enseñar y la organización de las escuelas
ha cambiado, pero la educación sigue siendo un derecho de todos
los niños y niñas de México.
Antes de la llegada de
los españoles, en el terreno que ocupa el actual edificio de
la Secretaría de Educación Pública se encontraba
el Calmécac. Después se construyó un convento y
una iglesia que, como consecuencia de las leyes de Reforma, se convirtió
en escuela. En 1922 por impulso de José Vasconcelos, se transformó
en el lugar que hoy alberga las oficinas de la Secretaría de
Educación Pública.TE