La educación no sólo ha servido para desarrollar el intelecto
humano, también ha sido el mecanismo más importante para
unir a los habitantes de una nación en los mismos proyectos y
metas.
De esta manera, establecer
qué debe enseñarse y cómo hacerlo no puede quedar
en manos de cualquier persona o grupo social. Por ello, esa tarea la
realiza el Estado a través de la Secretaría de Educación
Pública, donde se elaboran y actualizan los planes de estudio
correspondientes a cada nivel escolar, se administran los recursos humanos
(maestros) y materiales (planteles, mobiliario) para que en todo el
país los estudiantes tengan acceso a este derecho.
Sin tener en cuenta el
partido político que gobierne, éste debe cumplir las leyes
que al respecto señala la Constitución. Sin embargo, estos
preceptos, por su importancia, se han enriquecido aún más
respecto a las responsabilidades del Estado en materia educativa.
Para ello, en 1993, el
presidente promulgó la Ley General de Educación donde,
además de introducirse reformas importantes, se ampliaron y distribuyeron
las responsabilidades de la educación en los tres niveles de
gobierno: municipal, estatal y federal.
En el ámbito federal
–en todo el país–, la SEP tiene a su cargo las decisiones
relacionadas con los contenidos y programas educativos, de esta forma
todos los estudiantes aprenden lo mismo sin privilegiar ningún
estado.
No obstante, para fortalecer
la identidad regional, las entidades federativas pueden proponer algunos
contenidos relacionados con la historia y geografía local, para
que los alumnos amplíen sus conocimientos y se identifiquen con
su comunidad.
Otra atribución
de la SEP es establecer el calendario escolar y las disposiciones generales
para la actualización de los maestros, autorizar los libros de
texto gratuitos y garantizar el carácter nacional de la educación.
Mediante estos principios,
se busca que –independientemente del lugar–, los maestros
y materiales educativos sean los mismos y no privilegien a ningún
estado o región.
En el caso de los planteles
particulares, éstos no pueden decidir de manera arbitraria los
contenidos educativos, pues para obtener la incorporación oficial
deben acatar los lineamientos marcados por la SEP y, en caso de violar
este acuerdo, pueden ser sancionados incluso con negarles el reconocimiento
como escuela incorporada.
Llevar educación
a todo el territorio nacional requiere organización, recursos
y un proyecto que fomente la unidad y permita trabajar en los mismos
objetivos nacionales.