Conforme a esta definición, la educación a lo largo
de la vida reposa sobre cuatro pilares: aprender a conocer, aprender
a hacer, aprender a vivir y aprender a ser. Muchos agentes educativos
contribuyen al desarrollo individual y social de la persona. La definición
de la UNESCO, generalmente aceptada, reconoce la existencia de tres
tipos de educación:
• La educación
formal que corresponde al sistema educativo estructurado jerárquicamente,
con cursos establecidos por orden cronológico y que empieza con
la escuela primaria y se prolonga hasta las instituciones terciarias.
• La educación
informal entendida como el proceso mediante el cual el individuo asimila
actitudes, valores, aptitudes y conocimiento a través de la experiencia
cotidiana con la familia, los amigos, los compañeros que comparten
los mismos intereses, los medios de información y otros factores
que inciden en el entorno de una persona.
• La educación
no formal que consiste en una actividad organizada con fines educativos
al margen del sistema oficial establecido, y destinada a un sector específico
en pos de objetivos educativos determinados.
Cada uno de estos tres
tipos de educación juega un papel específico y complementario
a las otras dos y todas son necesarias para lograr los resultados deseados.
En términos generales:
• Los conocimientos
y las calificaciones laborales se adquieren en general por medio de
la educación formal.
• Cierto número
de aptitudes, tanto personales como sociales, se adquieren por medio
de la educación informal.
• La adquisición
de una aptitud para vivir y de actitudes basadas en un sistema íntegro
de valores se hace posible gracias a la educación no formal.