S O C I E D A D


Aprendizaje de las normas y límites

La forma en que los miembros de una familia o sociedad adquieren valores está relacionada con el aprendizaje de normas y límites.

Los valores se empiezan a formar durante la infancia, entre los tres y cinco años. El aprendizaje inicia cuando se comienza a entender el significado de la palabra no. Palabra que permite entender la existencia de límites; es decir, de acciones no permitidas.

Gracias a este aprendizaje y al desarrollo de la inteligencia, al llegar a la adolescencia se cuenta con nuevos elementos para revalorizar lo aprendido y tratar de comprender conceptos abstractos como: libertad, justicia, lealtad, amor, honestidad, patria o generosidad.

Este proceso de comprensión, cuestionamiento, duda y rechazo forma parte del desarrollo del ser humano, para el cual es necesario aprender a mantener una actitud crítica, reflexiva y respetuosa ante la influencia y opiniones de los demás.

LA SOCIEDAD COMO ORGANIZACIÓN QUE PERMITE ALCANZAR OBJETIVOS INDIVIDUALES Y COMUNES

Aprender a convivir significa aceptar y asumir ciertas reglas voluntariamente y hacerlas propias, respetarlas y exigir el respeto hacia ellas.

Las reglas no sólo se aplican en la esfera jurídica, también se establecen en el ámbito familiar, vecinal o escolar. Por ejemplo: en las relaciones del grupo escolar, ¿cómo es la comunicación entre compañeros y compañeras?, ¿qué reglas establecen maestros y maestras al iniciar un ciclo escolar? Estas reglas, aunque no están escritas, dirigen la conducta individual y permiten convivir en armonía.

Los valores cívicos y éticos fortalecen la convivencia humana, el sentido de pertenencia a una nación y el amor a sí mismos; también preparan para tomar decisiones libres, responsables y con un sentido de bien común.

La relación ética entre personas establece un reconocimiento mutuo y humano, con todo lo que implica: derechos, libertad, individualidad e identidad. Sin la presencia de otros, no tendría sentido la ética. Los valores cívicos tienen como tarea fundamental la formación y desarrollo personal, preparando a los y las jóvenes para la participación política, cultural y social.

La materia de Formación Cívica y Ética brinda los elementos para que la realización individual beneficie a la sociedad.

CONCILIACIÓN DE LOS INTERESES PARTICULARES CON LOS DE LA SOCIEDAD

La sociedad permite alcanzar las metas que trazadas como individuo; por ejemplo, asistir a una universidad o institución de enseñanza técnica; integrarse a un equipo deportivo o ahorrar para adquirir aquello que se desea. Formar parte de una comunidad determinada ayuda a definir necesidades comunes y contribuye a la realización de metas; como podrían ser la remodelación de la escuela o salón de clases, la formación de un círculo de lectura o la visita a casas de asistencia.

Cualquiera puede tener deseos, intereses y aspiraciones que podrían alterar la armonía o los derechos de otros individuos, de esto deriva la creación de reglas para la convivencia que deben ser aceptadas por la sociedad.

Si un joven o una joven desea asistir a una fiesta, debe aceptar las condiciones que sus padres establezcan (la hora de llegada, dejar el teléfono y dirección del lugar a donde se irá y que se diga "no" a las invitaciones a beber o fumar); es decir, el deseo de salir no debe enfrentarse al deseo paterno de cuidar y proteger a los hijos de los peligros que puedan encontrar.

El no cumplir con estas condiciones seguramente se perturbaría la paz en el hogar, habría discusiones, regaños y, probablemente, castigos. Por esto es mejor cumplir con las reglas y ganarse la confianza, el respeto y admiración de los padres.

Si una persona se desvía de las normas sociales, seguramente será rechazado y recibirá el castigo que la misma nación imponga; por eso existen mecanismos legales, cívicos y éticos, para hacerlas cumplir y garantizar el respeto a la integridad individual y colectiva.

De esta forma, las reglas deben considerarse como una base para mantener la armonía y el respeto a la libertad y a la autodeterminación.

Las instituciones sociales son organizaciones creadas por el hombre para satisfacer sus necesidades básicas y que, a la vez, son instrumentos de la comunidad para alcanzar sus metas.

Si se aceptan las normas establecidas por la institución social, se adopta un comportamiento que conduce al cumplimiento exitoso de objetivos particulares. Una de las instituciones más importantes es la familia, la que está considerada como la institución más antigua del mundo y que ha evolucionado de acuerdo con las transformaciones que la sociedad ha experimentado a lo largo de la historia.

Las instituciones sociales más importantes, junto con la familia, son: la escuela, la Iglesias y los sistemas políticos y económicos.

Cada una tiene normas y mecanismos para hacer respetar los derechos individuales y colectivos derechos. Ya que sin la participación y responsabilidad individual no será posible la transformación de la sociedad.

Las reglas que gobiernan las diferentes situaciones sociales pueden variar, radicalmente, de una cultura a otra; por ejemplo: entre los kikapúes —indígenas de Coahuila —, en la ceremonia previa al matrimonio el hombre deja su caballo frente a la casa de la mujer, si se acepta el compromiso le da de comer y lo cuida. Pasado algún tiempo, el interesado lleva serenatas al animal entonando canciones con flauta y tambor.

Más tarde el pretendiente recobra el caballo y lo esconde en el monte. La mujer se lanza en busca del animal y cuando lo encuentra hay una cabalgadura para ella y otra para el novio. Después regresan a la comunidad donde son recibidos con alegría fingiendo ignorar lo sucedido.

VALORES Y DISPOSICIONES DEL INDIVIDUO QUE POSIBILITAN LA CONVIVENCIA

La vida social se ha desarrollado bajo un clima de violencia e inseguridad en los últimos años. El reavivar las relaciones amables y desinteresadas es una de las principales tareas sociales, en especial, de los y las jóvenes.

Un individuo sin valores es un ser incompleto, incapaz de establecer vínculos sociales, laborales, de amistad, etc., con los demás. Existen hombres y mujeres cuyos valores atentan en contra del bien común y la integridad comunitaria. La actitud de la sociedad hacia estos hombres y mujeres es de rechazo.

Para poner en práctica los valores existen innumerables oportunidades, por ejemplo:

  • Auxiliar a un anciano o un ciego para cruzar la calle
  • Ceder el asiento al anciano, a la embarazada o al discapacitado en el Metro o el camión
  • Evitar mentir, sobre todo cuando se puede perjudicar a una persona inocente
  • Cumplir con las obligaciones escolares
  • Mantener siempre el respeto y el diálogo con los padres

Todo joven tiene una función importante que cumplir dentro de la sociedad donde vive. De cada uno de ellos depende asumir y llevar a la práctica los valores cívicos y éticos que se estudian. Algunos de los valores que fortalecen a la persona y posibilitan su integración a la sociedad son la libertad, la igualdad, la justicia, el respeto, la unión, la bondad, la responsabilidad y la participación.

Este último es el que más acerca a la vida democrática del país. Democracia es un tipo de organización que favorece y promueve la participación de todos los miembros de la sociedad en la toma de decisiones.

Todo adolescente puede ser vencido por la apatía y la indiferencia hacia situaciones de carácter social. Sin embargo, es importante adoptar ciertas actitudes y disposiciones para fortalecer los valores y el interés por quienes le rodean. Por ello, es necesario rescatar la tolerancia, la bondad y la solidaridad para construir una sociedad más justa y libre.

En la medida que cada hombre y cada mujer sean capaces de buscar el bien individual, se procurará el bien para la comunidad. La sociedad requiere de la voluntad de la juventud para su construcción. Si los jóvenes se conocen a sí mismos estarán capacitados para cambiar aquello que atenta contra su libertad y contra el bien común; si se está bien consigo mismo, se estará bien con quienes que les rodean.

Cada ser humano debe ser consciente de que es único, irrepetible y que cuenta con capacidad infinita de creación. Con la mente puede imaginar una sociedad mejor y con trabajo hacerla realidad.

Por supuesto que no basta pararse frente a un espejo para conocerse. Como ser humano cada uno tiene una carga genética y un pasado histórico, que moldean su personalidad y dan lugar a lo que se conoce como identidad. El conocimiento de ésta y el respeto por la de los demás posibilitan la convivencia positiva y constructiva.

Identidad

Todo joven seguramente se ha preguntado: ¿quién soy?, ¿en qué creo?, ¿qué tipo de ocupación debo tener?, ¿por qué no me comprenden los adultos?, y mucho más. En la adolescencia es común hacerse esas preguntas e ir dando respuesta a ellas a lo largo de la vida.

Estas repuestas van formando la identidad, es decir, el conocimiento de sí mismo, la pertenencia a un grupo social, las experiencias personales y todo aquello que distingue a un individuo de los demás.

Para el desarrollo de la identidad es necesario el conocimiento de la historia, cultura y lengua, ya que los individuos son resultado de múltiples factores (sociales, económicos, culturales, biológicos y ambientales), sin ellos estarían vacíos, desprovistos de lo que les hace pertenecer a una nación.

Por eso, también se habla de la existencia de una identidad colectiva, debido a ella se siente admiración y respeto por tradiciones, costumbres y manifestaciones artísticas, las cuales se comparten con otros miembros de la sociedad.

Los problemas sociales y las soluciones que se den de manera conjunta, también son parte de la identidad colectiva.

Todos los mexicanos forman parte de un sistema en el cual la colaboración y la solidaridad deben darse entre todos los miembros de la sociedad. Pero si cada miembro de la sociedad no se siente parte importante y activa de ella, su transformación y mejoramiento no serán posibles.

Individualidad, autoestima e integridad personal

Todo hombre y mujer es un ser irrepetible, con deseos, cualidades y defectos que le hacen ser único. El conocimiento personal permite definir con claridad qué se quiere y qué es conveniente para el desarrollo individual. A pesar de estar rodeado de gente y participar en distintos grupos sociales, el hombre y la mujer, nunca dejará de ser él mismo.

Como todo ser humano se tiene una carga genética que influye en cada persona pero que no determina su conducta. El desarrollo de la individualidad va más allá del aspecto biológico e incluye, entre otras cosas, todo lo que se es y se desea ser; es decir, su proyecto de vida.

A través de las aspiraciones particulares se pueden descubrir sentimientos y valores. Todo hombre y toda mujer será una persona más íntegra cuanto más ejerza y más respete sus valores.

Si cada joven aprecia y desarrolla su individualidad también reforzará su identidad, ya que tendrá una visión más completa de su persona. Esto le dará seguridad y contribuirá para que los demás depositen su confianza en él, incluyendo a los mayores, lo que aumentará su autoestima, que es valorar su dignidad e integridad personal.

CONVIVENCIA SOCIAL SANA

Las relaciones sociales que tienen como base el respeto al derecho de los demás, llevan implícitas ciertas actitudes, sin las cuales no sería posible al ser humano reconocerse como tal. Una de ellas es tener listo el ánimo, dejar actuar al espíritu que le mueve a mejorar la sociedad e impulsa a la procuración del bien común.

Tolerancia

Ser tolerante es aceptar las diferencias, ya sean religiosas, raciales, políticas, de nacionalidad o posición social, porque forman parte de la identidad e individualidad personal. Es la diferencia, precisamente, lo que enriquece la vida personal y social, al permitir ampliar la forma de hacer y entender el mundo.

El principio de una relación ética radica en el respeto y, en consecuencia, en la tolerancia.

En la actualidad, se sobrepasan los límites de la tolerancia, en nombre de la nación o de la religión los hombres se han estado matando entre sí, sin respetar los derechos humanos de los demás.

Cooperación

Sin la ayuda de los demás resulta imposible alcanzar las metas individuales.

Las personas no producen bienes y no contribuyen al desarrollo de la sociedad de manera aislada, sino interactuando y cooperando entre sí.

La cooperación entre los individuos tiene como finalidad:

  • Procurar mejores condiciones de subsistencia.
  • La confirmación del sentimiento de solidaridad.
  • El fortalecimiento de los derechos y deberes mutuos.

La sociedad es un sistema, es decir, un conjunto ordenado en el que todas las partes se relacionan y tienen una dependencia mutua. Sin la cooperación de todas sus partes, el beneficio no llegaría a todos.

Reciprocidad

A toda acción corresponde una reacción. Si se es capaz de recibir, se es capaz de dar a los demás. Entre todos los seres humanos debe haber un compromiso de reciprocidad porque ésta es necesaria en todos los ámbitos de la vida social.

Los límites de la tolerancia

Hasta dónde llegará el hombre si ha sobrepasado los límites de la tolerancia y el respeto a los derechos más elementales; por ejemplo:

Stalin, al igual que otros dictadores como Pinochet, ordenaron el asesinato de millones de connacionales por no estar de acuerdo con sus opiniones.

Las matanzas con "fines científicos" hechas por los estadounidenses, que victimaron a millares de sus compatriotas enfermos y débiles mentales, para calcular la resistencia humana a las radiaciones nucleares.

Entre 1939 y 1945, los nazis mataron a 12 millones de no combatientes en los países ocupados, empleando para ello los fusilamientos en masa, malos tratos, hambre y tortura "científica". Los pueblos eslavos fueron los más castigados: los habitantes de países como Rusia, Polonia o Yugoslavia se componía, según los hitlerianos, de seres "infrahumanos".El Führer ordenó "industrializar" los asesinatos. En los campos de concentración, los nazis construyeron cámaras de gas, donde con Zyklon B, compuesto del ácido prúsico, se asfixiaba a las víctimas. Las cámaras de gas en Auschwitz podían dar muerte diariamente a 10 000 hombres, mujeres o niños; los hornos crematorios funcionaban sin cesar las veinticuatro horas del día y las cenizas y restos humanos servían de abono artificial... Sólo en Auschwitz la matanza científica alcanzó a tres millones de personas, cifra que comprende a víctimas de todos los campos de concentración alemanes.

Consideración

La consideración consiste en ponerse en el lugar de la otra persona, reconocerle sus méritos y su importancia como ser humano, comprender sus necesidades y motivos para actuar. Ser considerados con otras personas obliga a tratarlas como le gustaría a cada quien ser tratado en circunstancias similares.

Cuando consideramos a alguien, se le reconocen sus virtudes y derechos las cuales se deben respetar. Esto da pie a que las relaciones sociales sean más armónicas y que aparezcan sentimientos como amistad y bondad.

Se debe practicar la consideración, sobre todo, con aquellas personas con las que diariamente se convive.

Responsabilidad

La responsabilidad implica cumplir con obligaciones personales de forma consciente y asumir las consecuencias de nuestras acciones.