CIENCIAS
¿Qué es?
¿Cómo se clasifica?
Bosquejo de su Clasificación
Morfológica
Funcional
Tecnológica
Formal


El primer tipo de actuación científica que se acostumbra a realizar en el estudio de los fenómenos naturales ha sido y es el de su descripción sistemática en términos morfológicos. Este concepto de "morfológico" hace referencia a las características físicas de lo estudiado pero no se reduce sólo a las formas geométricas sino que incluye cualquier descripción que haga referencia a las características ostensibles como se nos presentan los fenómenos naturales. Es por ello que hemos subdividido la columna correspondiente en tres apartados que refieren la descripción en términos espaciales y temporales, en términos del composición de los cuerpos y en términos de maneras de actuar.

La actividad de describir la distribución espacio-temporal de los materiales, los organismos, las personas y los grupos es una actividad que realiza de forma ejemplar la geografía. Esta disciplina incluye desde descripciones del suelo y la atmósfera hasta descripciones de agrupaciones de individuos humanos y sus desplazamientos, pasando por la descripción de la situación de las plantas y los animales en el territorio.

Bajo el concepto de composición pueden situarse todas las disciplinas de tipo topográfico relativos a materiales, plantas, animales u hombres. La anatomía sirve de ejemplo ilustrativo para este apartado cuando relata la forma, tamaño y posición de los órganos y los miembros corporales.

Con el concepto de maneras se introduce una acepción del término morfológico de un interés evidente para las ciencias humanas y sociales. La narración del comportamiento en términos de conducta ostensible es lo que define ciencias como la antropología en la que, desde la descripción de una estructura social o familiar hasta la descripción de las formas de hablar, se produce un saber útil a la comprensión de la naturaleza humana. Complementariamente, descripciones de la psicología diferencial en términos de acciones o aptitudes de los individuos, o descripciones de los movimientos instintivos en animales por parte de la etología, entran también en este apartado. A ellas cabe añadir las descripciones sistemáticas de todas las anormalidades que, como en el caso de la psicopatología, se pueden producir en cualquier ámbito.

Las ciencias descriptivas ofrecen, complementariamente, descripciones diacrónicas; es decir, descripciones a través del tiempo. La distinción clásica entre lingüística sincrónica y diacrónica puede aplicarse a todas las ciencias morfológicas y es por ello que lo hemos hecho constar como denominador en la mayoría de ellas.

El carácter sistemático de las descripciones morfológicos tiene una gran utilidad que se suma al saber que general: permite clasificar lo que acontece dentro de las categorías que utiliza. Un buen ejemplo de ello lo constituye el diagnóstico y pronóstico de la psicología diferencial o de la psicopatología. En efecto, al disponer de una observación del rendimiento intelectual o del trastorno de personalidad se puede ubicar a un comportamiento individual respecto del grupo de referencia -diagnóstico- y se puede pronosticar su futuro -pronóstico- precisamente por el conocimiento narrativo de la tendencia en este comportamiento de acuerdo con el grupo. Todas las clasificaciones geográficas, sincrónicas y diacrónicas, sirven de forma equivalente en sus ámbitos de utilidad.

El carácter sistemàtico de estas ciencias también se nota en la cuantificación que realizan de lo que describen. Es notorio que la geografía cuando realiza, por ejemplo, descripciones demográficas cuantifica en el sentido de contar el número de individuos por edad, sexo, año, etc.; se hacen tratamientos matemáticos de los datos y se producen gráficos... Se puede afirmar que, sin excepción, cada una de las demás ciencias morfológicas cuantifica en sus observaciones sistemàticas, cosa que damos por supuesto aunque no figure en el quadro de referencia. Sin embargo hay que hacer notar que la cuantificación en estas ciencias no es equivalente a la cuantificación de las ciencias funcionales; tampoco lo es a la cuantificación en las ciencias tecnológicas y en las disciplinas formales. En todos los casos la cuantificación va ligada a los objetivos y las maneras científicas de actuar y por tanto no se puede confundir cuantificación con ciencia, sin especificar que objectivos y que métodos conlleva cada ciencia.

La gran limitación de las ciencias morfológicas es que, como tales, no contemplan la explicación de lo que describen. Es por ello que cualquier intento explicativo a partir sólo de esta actividad científica genera conflicto y confusión. El ejemplo de las explicaciones viciosas en psicología diferencial y psicopatología es ya un tópico pero no es ocioso insistir en ello: decir que un individuo resuelve correctamente problemas porqué es inteligente es redundante ya que la cualificación de inteligente se toma -precisamente- de resolver correctamente problemas; también es redundante y vicioso decir que un individuo se muestra ansioso o inseguro porqué es neurótico. También se generan pseudoexplicaciones en otros ámbitos como el lingüístico o el antropológico cuando de la narración se pasa a la atribución causal tomando el descriptor como causa, sin atender al carácter distinto del proceder científico que responde de las causas y la explicación.