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SAL DEL PAPEL Educación: el último engrane del reloj Solamente a través de la educación puede un país alcanzar el crecimiento pleno JOSE VASCONCELOS Como árboles huecos crecen los hombres en las ciudades de México, inundando de vacío los pasillos, las escuelas, las empresas. Ya no corren por los cerebros las matemáticas, las ciencias, y las ideas son cenizas esparcidas en los museos, en las bibliotecas , en las aceras. ¿Dónde quedó el investigador? ¿Dónde el pintor? ¿Dónde el poeta? ¿Dónde el científico? En los últimos años, México ha invertido la mayor cantidad de recursos, para fomentar la educación, programas interactivos que acerquen al individuo a la tecnología, una idea que pretende involucrar a los jóvenes al nuevo cambio mundial. Con la globalización y las redes informáticas, el conocimiento es accesible y gratuito, rápido y eficaz, Enciclomedia, un formato interactivo novedoso, para la enseñanza y la capacitación, sin embargo, los métodos utilizados para seleccionar este conocimiento, no son certeros. ¿Existe en nuestro país, en nuestro estado, en nuestra ciudad, la plantilla docente especializada en el manejo de las nuevas tecnologías?¿Los planes de estudio cumplen con los requerimientos de la competencia global? ¿Son suficientes los recursos para los salarios del magisterio? ¿La educación y la formación académica, son una responsabilidad y compromiso ó sólo un trabajo de planta más? Especialización es la palabra clave, recientemente, la directora de la carrera de comunicación en la Universidad Iberoamericana, en la ciudad de México, planteaba la necesidad de modernizar los planes educativos y de desarrollo, comenta, la masificación del oficio, lo ha malbaratado, permitiéndo que surga la clase denominada: todólogos. Una raza nueva, que afecta gravemente todos los campos, las empresas, movimientos culturales, científicos y sociales. Especialización, es la clave. ¿Cómo lograr esta especialización, por dónde empezar, cómo promover que la espiral positiva invada nuestro país, cómo atacar el problema desde la raíz, sin que las hojas se queden sin sustento? La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) nuevamente nos reprueba, somos una sociedad, con muy bajo rendimiento, malas calificaciones, mala retentiva, mala comprensión e incapaces de equiparar el desarrollo intelectual con otros países. Y es una constante, nuestros profesionistas son caducos al graduarse, necesitan de inmediato una actualización, los corporativos importantes emplean sistemas administrativos de avanzada, probados y certificados por las firmas internacionales (procesos, juntas efectivas, etc.) Todos los mecanismos que rindan más en menos tiempo, más productivos sin mayor costo. Una idea que no permea en las aulas, ni en las casas, ni en los trabajos, somos como el árbol enano que dá frutos, nunca alcanza el cielo, pero no le preocupa. Ya no se leen libros de pié, esos que nos hacen levantar, como si de la tierra sacasen una fuerza que nos empuja los talones y nos obliga a esforzarnos como para subir. No se trata de problemas primitivos de dotación de material escolar, pintura, mesabancos, baños, áreas deportivas incluso computadoras, el problema vá más allá, integrar una comunidad de lectores comprometidos, de investigadores del agro, de científicos químicos ó industriales, fomentar el gusto por el crecimiento intelectual, que a largo plazo rendirá beneficios económicos. Las carencias son tan notables como la ortografía, las cuentas, y el deterioro continúa. Además de la comercialización de las carreras light en escuelas light. ¿Y cómo detenerlo, cómo cambiar la mentalidad de una mayoría? El siglo XXI, trae consigo una vorágine de cambios que preveen los sociólogos, acabará con una gran comunidad humana que estancada en el fango de la ignorancia, se sumergirá en el desamparo, los empleos perdidos no se recuperarán, la computación regirá la mayor parte de las actividades productivas, una generación de adultos no pasará la prueba, y otros tantos jóvenes, tendrán serias dificultades para incorporarse al mercado de trabajo, uno de los propósitos, si no el primero en la cabeza de los jóvenes estudiantes. Analfabetismo funcional, lo llaman ahora, el hombre capaz de leer y actuar, con una formación arcaica que no cabe en la vida moderna, ¿Y quién es el culpable? ¿El gobierno? ¿La SEP? ¿El SNTE? ¿Los padres de familia? ¿Los estudiantes? ¿El país? ¿La crisis económica? Mejorar la educación es indispensable para formar mejores ciudadanos, necesitamos líderes jóvenes con carácter que crean en el futuro, competitivos, que propongan y participen y ante esta necesidad de adecuarse a los cambios, la proactividad, el convencimiento pleno, y la búsqueda del conocimiento, serán las herramientas más útiles para dar el gran salto. Mientras el tiempo corre girando en su eje año tras año, los esfuerzos por mejorar la educación continúan, no encontrando una solución de fondo que evolucione la mentalidad mexicana, viernes de parranda, jueves de 2X1, sábados gratis y san lunes. El futuro es hoy, cada día que pase es una barrera más que se antepone al éxito y en el estanque laboral, una carrera es el apoyo, no la catapulta a la vida plena. En un mundo de libre competencia el que sepa más, ganará más, de lo contrario, el puesto será de otro. Y en un país de arquitectos, administradores, contadores, ingenieros que egresan al por mayor, la competencia es ruda. Ya lo dijo Vasconcelos: Pensar es la más intensa y fecunda función de la vida. Hay ejemplos de gente que con ingenio, creatividad y una lap top se hizo millonario, Scott Adams, creador de Dilbert, una tira cómica empresarial del New York Times. O de otros que con un sistema operativo volvieron loco al mundo, Bill Gates, pero esta clase de individuos no se forma y no hay vitamina capaz de lograr que el cerebro común y corriente, piense como el de ellos. Así que si no se tiene una gran herencia, una fábrica, una empresa, un premio mayor de la lotería, el único recurso efectivo es la educación, para al menos sobrevivir. ¿Cuánta? ¿De qué tipo? ¿En dónde? Esa respuesta, la tendrá usted lector, dependiendo de su preocupación por el futuro que nos alcanza. Conductora de noticias Cable Paulina Ramos
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