¿Cómo formar buenos lectores?
La lectura es una habilidad académica fundamental. No consiste en pronunciar
palabras o asignar sonidos a las letras. Si bien los patrones de sonidos
y la secuencia de los mismos son relevantes para la buena lectura, es
más importante que tu hijo comprenda y disfrute lo que lee.
La buena comprensión de la lectura tiene que ver con: la habilidad del
niño para entender el lenguaje hablado, su capacidad de memoria, comprender
que la tarea del lector es captar el mensaje del escritor, ser un lector
activo, su habilidad para vincular las ideas nuevas con las anteriores,
contar con material de lectura atractivo y acorde a su habilidad lectora,
su curiosidad. Y comenzar a leer desde pequeños de la mano de quien
los ama.
¿Cuándo
y cómo empezar?
El descubrimiento
de la lectura y escritura es un momento especial y es crucial para la
actitud que tendrá el niño hacia la lectura, y probablemente para toda
la vida. Es conveniente que el libro participe en su vida antes de entrar
a la escuela. El hábito y gusto por la lectura no sucede en un instante,
son necesarios muchos encuentros agradables con los libros. Es un acontecimiento
en el que los papás juegan un papel primordial, el de alimentar y motivar
el deseo de leer. Tenemos la responsabilidad y la oportunidad de fomentar
la lectura en nuestros hijos.
Probablemente recorramos
el camino con ellos por primera vez, o tal vez ya lo conocemos y nos
será maravilloso recordar canciones de cuna, rimas, adivinanzas, arrullos,
leyendas y cuentos que revivan la voz de un ser querido, de lugares
o momentos entrañables.
El gusto por la lectura
no se adquiere por obligación, sólo puede ser fuente de alegría cuando
ha sido fuente de descubrimiento. Éste tiene el poder suficiente para
que surja el interés y provoque el agrado, la curiosidad y el regocijo
frente a lo hallado. Por lo que es definitiva la influencia que tienen
los papás, los abuelos o los adultos, cuando hacen del libro un tesoro
que desean que el niño encuentre y posea, dentro del tibio espacio de
sus brazos o sobre sus rodillas.
Empieza
desde la cuna
Los papás se asombran
y dicen que está muy pequeño, que todavía no sabe leer, que no va a
sostener el libro.
Aclaremos, el inicio de
la lectura de tu pequeño consiste en hacerle gozar el placer de escuchar,
de oír como los libros y las palabras se convierten en historias, en
cuentos, en poemas. Con los ratos de lectura que le dedican los padres
a sus hijos, consiguen que ellos empiecen a disfrutar del mundo de la
literatura.
De
cero a un año
En esta edad se desarrolla el lenguaje. La mejor forma
de enriquecer el mundo sonoro del bebé es hablándole, cantándole y leyéndole.
Son un fuerte estímulo para desarrollar su capacidad para hablar y serán
su primer contacto con la poesía tan estrechamente vinculada a sus emociones.
Cuando escuche nuestra voz tranquila y amable al leer, se sentirá amado
y seguro.
¿Qué
le leo?
En esta época gozan de
las nanas, los arrullos y las rimas que implican movimiento. El ritmo
y la repetición les fascina. Las imágenes del libro deben ser grandes,
sencillas y de gran colorido. La lectura y los libros deben pasar a
formar parte de la rutina diaria.
Compartir un libro será
un acto natural pero con un contacto "especial" entre el bebé
y el adulto que le lee. Poco a poco el niño se preparará para la lectura
acurrucándose y buscando su posición en su regazo.
A
los seis meses
Disfruta los libros con
sonidos y los que tienen que ver con las experiencias que vive diariamente:
prendas de vestir, juguetes, mascotas, Le gusta señalar las imágenes,
especialmente las organizadas en historias sencillas. El manejo y cuidado
del libro se enseñan poco a poco, para ello son ideales los ahulados
y los de cartón grueso, para que con nuestro apoyo sea fácil pasar las
hojas.
¿Cómo
le leo?
Lee cuando te encuentres
relajado, tranquilo y con buena disposición para disfrutar con tu hijo.
Aprovecha todas las ocasiones, cuando come, cuando se baña, cuando juega.
Busca los libros más adecuados según sus intereses. Elabora un libro
con fotos del álbum familiar.
Observa las reacciones
del niño para descubrir sus gustos y preferencias, Debes detenerte más
tiempo en las imágenes que disfrute y pasar rápido las hojas si lo ves
inquieto o cansado. Túrnense para señalar las ilustraciones. Usa la
voz para hacer efectos de sonido o voces diferentes para cada personaje.
Cuando es pequeño hay que leerle suavemente sin grandes variaciones,
conforme va creciendo le gustarán los gritos y movimientos violentos.
Al acabar de leer trata
de conversar sobre lo que leyeron. Coloquen los libros en un lugar accesible
para el niño, pero no entre los juguetes porque se maltratan.
De
dos a tres años
Como ya caminan son muy
inquietos. Disfrutan las imágenes un poco más detalladas y oír y aprender
nuevas palabras. Les gustan los libros que pueden llevar a todas partes,
los que le proponen cantar, bailar, mover las manos, los que repiten
estribillos, y los que tratan de animales o niños pequeños. Los libros
ayudan a prepararlos para la llegada de un hermano o la visita al doctor.
En esta edad comentan más lo que leen y probablemente tendrán su libro
favorito que te pedirán que leas una y otra vez.
Si tu hijo está familiarizado
con el manejo de los libros, le gustará verlos por sí sólo.
Repasa con él las ilustraciones para llamar su atención en algunos detalles,
para desarrollar su capacidad de observación y enriquecer su lenguaje.
De
tres a cinco años
Si lo hemos llevado de
la mano hasta aquí, se sentirá deseoso de aprender a leer y escribir.
En esta etapa más que enseñar debemos llevarlo a que descubra que son
actividades divertidas. La actitud de sus padres cuando leen y escriben
es fundamental porque él tratará de imitarles. La curiosidad natural
del niño es la motivación que necesita para atreverse a leer y escribir.
Es el momento en que papá
y mamá mostrarán al niño la presencia del texto y su función. Se pasa
de señalar las ilustraciones, personajes, etc., a ir señalando las palabras
escritas a medida que avanza la lectura. El conjunto que forman las
imágenes y el texto le van a permitir al niño entender la mecánica de
la comunicación escrita, sabrá que existe un inicio y un fin, un antes
y un después.
La lectura en voz alta
es muy importante para el niño, es una manera de decirle que le amamos
al compartir con él nuestros sentimientos, emociones y el placer de
leer. El niño que ha contado con un ambiente alfabetizador está más
deseoso de aprender a leer en la escuela y lo hace con más rapidez y
comprensión.
En esta edad tiene un
mayor desarrollo del lenguaje (dos terceras partes de lo que dominará
como adulto). Es más activo, le gustan las rimas y repeticiones, que
le leamos la misma historia. Se identifica emocionalmente con los personajes.
Le gustan las historias fantásticas, disfruta de su autonomía. Comienza
con sus juicios de valor, de qué esta bien y qué esta mal espera que
se haga justicia y un final feliz. Reconoce algunas letras, especialmente
con la que inicia su nombre y tratará de escribirlas. Imita a sus personajes
favoritos. Prefiere que le leamos los libros completos. Los contrastes
y absurdos le hacen reír, y es más sensible a la belleza de las ilustraciones.
Es importante no apresurar
a los niños a leer y escribir antes de tiempo.
Disfruten juntos estos momentos de lectura, porque tu hijo y tú los
recordarán siempre.