Entre las décadas de los cuarenta y cincuenta, el gobierno mexicano
dio mayor impulso a la educación. Para ello se realizaron continuas
campañas de alfabetización; se edificaron gran número de escuelas en
las áreas rurales y urbanas; así, a partir de este esfuerzo a favor
de la educación, se creó la Comisión Nacional de los Libros de Texto
Gratuitos, cuyo propósito fue el de regalar libros a la población estudiantil
de primaria. Para atender a la educación superior, se construyó la Universidad
Nacional Autónoma de México, y se edificaron escuelas técnicas y de
oficios.
El gobierno del
presidente Adolfo López Mateos decretó el 12 de febrero de 1959 la creación
de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos. De esta manera
decía, se haría realidad la gratuidad de la enseñanza impartida
por el Estado y además se evitaría que la edición de libros escolares
fuera motivo de lucro. Esta medida fue muy criticada por diferentes
sectores de la sociedad; argumentaban que era una medida antidemocrática
querer imponer un libro para todos los niños. Sin embargo, el presidente
señaló que "los libros de texto afirman la igualdad de los derechos
de todos los niños de México y afianzan la unidad nacional", y
que el libro de texto podía ser complementado con otros materiales didácticos.